¿Qué es la unidad popular?

Manolo Monereo

Para Salvador Allende, engarce imprescindible
entre nuestro pasado y nuestro porvenir.

Estas elecciones municipales y autonómicas están siendo muy duras para el sujeto popular: divisiones, prepotencias, sectarismos de todo tipo…, pero es solo una parte de la verdad. En otros muchos lugares, la unidad popular avanza y se consolida; centenares de candidaturas, empezando por Madrid y Barcelona, se han ido gestando con paciencia, con inteligencia, con sufrimiento. Cuando los ‘partidos-institución’ no responden a las demandas del ‘partido orgánico’ (las fuerzas que están por el cambio y la transformación), los ajustes se hacen difíciles y los muros parecen obstáculos infranqueables. Aun así, se saltan y se están saltando, y a veces se rompen y se están rompiendo.

Mujeres y hombres, activistas, cuadros sociales y políticos han hecho posible desde abajo lo que por arriba no parece posible todavía: unir a las diversas izquierdas, organizar amplios frentes democrático-populares, y hacerlo al calor de los movimientos sociales. El objetivo es claro: construir la alternativa al bipartidismo y gobernar para transformar. No es poco, es apenas el inicio y queda mucho, mucho camino por delante. La experiencia va a ser muy importante y dará fuerza, confianza y estímulo a los que han luchado, con paciencia y coraje, por la unidad popular.

Pero, ¿qué es la unidad popular? Intentaremos delimitarla, siempre provisionalmente, por aproximaciones sucesivas. Una primera definición podría ser la siguiente: un conjunto de políticas dirigidas, encaminadas, a la construcción de una sociedad de mujeres y hombres libres e iguales, liberados de la explotación, del dominio y la discriminación; una res pública. Se trata de una definición, quizá demasiado abstracta, que expresa objetivos políticos que actúan como principios, como ideas reguladoras, que sirven para criticar el presente y prefigurar las líneas maestras del futuro a construir colectivamente.

La unidad popular es, sobre todo, una estrategia, es decir, un modo de hacer y organizar la política concebida como acción consciente, colectivamente realizada. Para entender esto, es necesario hacer un pequeño rodeo sobre el poder en nuestras sociedades. En la sociedad capitalista, el poder es capitalista; no se trata de un juego de palabras; lo que se quiere decir es que el capital, los capitalistas, individual y colectivamente, tienen un poder estructural y que este está distribuido desigualmente y asimétricamente en nuestras sociedades. Este es y será siempre el límite objetivo de toda democratización en el capitalismo.

El Estado unifica al bloque dominante, asegura la subalternidad político-ideológica de las mayorías sociales y garantiza la cohesión de la formación económico-social, desde su monopolio exclusivo de la violencia legítima. El Estado capitalista es, pues, el espacio contradictorio donde se expresan los conflictos básicos, se dirimen las contradicciones entre fuerzas políticas y sociales y, esto es lo fundamental, se organiza y reproduce la clase política dirigente. Ni es neutro desde el punto de vista de los conflictos básicos ni un simple instrumento-máquina de las clases económicamente dominantes; su autonomía es siempre relativa, y cambia según condiciones. Ahora, en la presente crisis (es señal inequívoca de ella), la autonomía es más estrecha y su carácter de clase, más evidente.

Partiendo de esta realidad del poder en nuestras sociedades, se entiende mejor lo que significa la unidad popular como estrategia política emancipatoria. Gobernar es muy importante, planteárselo como objetivo demuestra la seriedad, la consistencia y el coraje de una fuerza política, pero debemos subrayar también que gobernar con un programa transformador significa, hoy más que ayer, algo más que acceder electoralmente al poder ejecutivo; hace falta fuerza social organizada para intentar (tarea muy difícil y siempre provisional) reequilibrar el déficit estructural de poder existente en nuestras complejas sociedades. En el centro, el Estado, y más allá, el conjunto de instituciones formales y no formales de eso que se ha venido a llamar la sociedad civil.

El objetivo es combinar, en el largo y en el corto periodo, la democratización de las instituciones del Estado con la articulación y desarrollo de poderes sociales. Ambas cosas, trabajo institucional y creación de poderes de base en nuestras sociedades concretas, tiene una prioridad local-territorial. Se podría hablar de la ‘territorialidad del poder’, es decir, de asentarse sólidamente en el espacio, crear vínculos sociales solidarios y altruistas, y expandir formas alternativas de producción y comercialización que aseguren el buen vivir de las personas, nuevas relaciones sociales respetuosas y en paz con el medio ambiente, volcadas hacia el futuro, uniendo dignidad y autogobierno de las personas con la apropiación colectiva del territorio.

Para no perder el hilo: ‘democratizar la democracia’ (como nos enseña desde hace años Boaventura de Sousa Santos) implica combinar un trabajo serio y sistemático en las instituciones (gestionar de forma alternativa es crucial) con la creación paciente, tenaz, contracorriente (la normalidad es casi siempre pasividad, subalternidad y dejar hacer al mercado, a los empresarios, al capital) de diversas formas de autoorganización social, practicas sociales e institucionales alternativas. La clave: una gestión institucional que genere conflicto y no paz social, que fomente la autoorganización de sujetos sociales fuertes; poderes sociales que ayuden a democratizar las instituciones, que socialicen la política y cambien la sociedad desde abajo.

Lo nacional-popular es la otra cara de la moneda, el contenido que hace posible la transformación social. Ser parte de la gente, ser gente, implicarse y aprender enseñando. Lo que hay detrás es un viejo asunto que tiene que ver con la vida cotidiana de las personas. La sociedad emancipada, lo que hemos llamado socialismo, implicaba una democratización sustancial de la política, del poder, de la cultura, de la economía. Es la democracia de la vida cotidiana, es decir, nuevas relaciones sociales entre los hombres y las mujeres, entre las empresas y los trabajadores, entre los servicios públicos y la ciudadanía, entre los seres humanos y la naturaleza de la que somos irreversiblemente parte. En definitiva, reabsorber la historia de las grandes palabras y de los hechos trascendentales en una cotidianidad liberada.

Lo peor es el elitismo de una parte significativa de los intelectuales, unas veces trufado de culturalismo, otras de marxismo de andar por casa (perdón, por los palacios) y los más, puro llegar holgadamente a final de mes. Los intelectuales tradicionales deben ser superados por otros que sean capaces de partir de las necesidades de las gentes, defendiendo y transformando los ‘sentidos comunes’, construyendo una nueva alianza con las clases subalternas. El objetivo es preciso: una nueva cultura que dé vida a un nuevo poder, a un nuevo Estado, a una nueva república protagonizada por los de abajo, fundada en la hegemonía política de las clases trabajadoras, de las clases populares.

La unidad popular, hay que insistir una y otra vez, es hoy obligatoria. Si algo pone de manifiesto la Grecia de Syriza (siempre sola, justo es señalarlo) es que el poder de los gobiernos ha disminuido mucho y que cualquier proyecto democrático y social requerirá conquistar más autonomía, más soberanía, más poder. Sin una mayoría social organizada, sin un pueblo convencido y movilizado, sin unas fuerzas políticas y sociales unidas, no habrá transformación posible y seremos, una vez más, derrotados, todo ello para mayor gloria de la Europa alemana del euro y del capital monopolista financiero. Al final, será muy importante un equipo dirigente audaz, inteligente y radical.

Se dirá que todo es demasiado genérico y que los seres normales no lo entenderán. Creo que se equivocan. Las encuestas sirven para lo que sirven y con restricciones. Hay, al menos, dos actitudes posibles: quedarse en lo que opinan las gentes sin más o partir de ellas, para ir más allá de ellas mismas. Por lo que sabemos, digámoslo con modestia, nuestra gente tiene ideas claras y enemigos de carne y hueso: los banqueros, los grandes empresarios, la gran patronal… Saben con bastante precisión que los poderosos han capturado al Estado y que lo han puesto a su servicio, y que los responsables de esta inmensa involución social y política son los dos grandes partidos dominantes, siempre apoyados por las burguesías nacionalistas vasca y catalana. Lo que hay que hacer ahora es convertir la enemistad política en proyecto alternativo de país. La diferencia entre transformación y transformismo es, muchas veces, una delgada línea. La unidad popular servirá, también, para que esta no se traspase.

Debates sobre estrategias en la izquierda

Entre las reflexiones sobre la convergencia y las contradicciones en apostar realmente por ella en las que se sitúa el debate de IU y su gente, por el contrario el camino en solitario emprendido hasta ahora por Podemos delimitó otro espacio de debate. Dos espacios de debate diferentes y disjuntos, pero que conviene seguir si queremos actuar conjunta y coordinadamente en algún tiempo futuro.
Los resultados de las citas electorales y los escenarios que se abran posteriormente marcarán los próximos meses, pero conviene ir siguiendo las reflexiones que se hacen entre los nuestros.   Aquí dejamos algunos artículos de interés que estos días han aparecido sobre la orientación de Podemos.

“La centralidad no es el centro” Pablo Iglesias
“Buscando la centralidad apareció el conflicto” Brais Fernández y Jaime Pastor
“La centralidad es la ruptura” Emmanuel Rodríguez

MC

Podemos e Izquierda Unida: No hay alternativa a la unidad

A los que luchan por la Unidad Popular: los perdedores de hoy
son los portadores del futuro

En una reciente reunión de la presidencia de Izquierda Unida, Cayo Lara, con el tono que ya es habitual en él, me interpeló sobre mi (supuesta) propuesta de “partido orgánico” y la necesidad de llevarla a la próxima asamblea de IU. De pronto comprendí que el problema era que el coordinador no había entendido el concepto y que polemizaba conmigo sobre un supuesto falso. Para decirlo claramente desde el principio, someter a votación en un congreso el “partido orgánico” es como decidir el concepto de clases sociales, Estado capitalista o la concepción de la hegemonía político-cultural.

De la “caja de herramientas” analíticas de procedencia gramsciana, el término “partido orgánico” hay que diferenciarlo del partido-institución. Se puede decir que para el destacado comunista sardo cada clase social básica tiene un solo partido fundamental que le es propio, lo que no impide que existan diversos partidos-institución ligados a él. Hoy, el “partido orgánico” emancipatorio sería el conjunto de fuerzas sociales, políticas y culturales que están por el proceso de transformación social. Para poner un ejemplo, en Madrid serían parte del “partido orgánico” Manuela Carmena o Mauricio Valiente; Luis García Montero o José Manuel López, pasando por Tania Sánchez o Agustín Moreno. Sin entrar en demasiados detalles, estos serían las puntas del iceberg del “partido orgánico” de la Comunidad de Madrid.

Un concepto así configurado tiene mucha importancia estratégica y normativa. Nos dice, en primer lugar, que la clave de la política emancipatoria siempre está en este bloque sociopolítico y cultural, en su desarrollo, en su unidad y cohesión política e ideológica. En segundo lugar, que los partidos-institución pueden ser o no funcionales a dicho “partido orgánico”, es decir, pueden favorecer su coherencia y vertebración o pueden contribuir a su división y a su ruptura interna. En tercer lugar, que la estrategia democrático-popular debe propiciar la organicidad, es decir, la correspondencia entre el “partido orgánico” y los partidos-institución transformadores.

No es fácil defender la convergencia y la unidad de las distintas fuerzas transformadoras y de izquierda en plena campaña electoral y cuando hay una competencia muy fuerte entre ellas. El “partido orgánico” ha cambiado mucho en este último periodo, en su composición y hegemonías internas, en su capacidad de organización y de movilización, en su pluralidad interna y en sus consciencia. Podemos refleja las insuficiencias de las viejas izquierdas y expresa un proceso contradictorio, heterogéneo y conflictual de organización de un nuevo sujeto político. El “espíritu de escisión” es muy fuerte y la búsqueda de diferenciación es casi inevitable.

Izquierda Unida vive una situación especialmente dura. No es fácil atravesar tantos desiertos y no encontrar el oasis de un buen resultado electoral. La crítica es siempre más fácil que la autocrítica cuando caen chuzos de punta y la organización corre el riesgo de sumirse en la irrelevancia. Se ha pasado de la esperanza de una subida electoral que forzara un acuerdo de gobierno con el PSOE, a luchar con uñas y dientes por un espacio político menguante. Como se verá, las condiciones están dadas para un durísimo antagonismo entre estructuras partidarias, quedando muy atrás las aspiraciones, los deseos y las demandas de un “partido orgánico” que sabe que la unidad no tiene alternativa. Se podría decir que son momentos propicios para los sectarios de todos lados, para el cierre de filas y la búsqueda del enemigo interno.

Sorprende, sin embargo (las elecciones andaluzas y las encuestas así lo dicen), que no seamos capaces de entender que las diversas izquierdas y Podemos somos insuficientes para los objetivos que individual y colectivamente nos proponemos. Este punto no puede ser eludido. La cuestión de fondo sigue siendo restauración o ruptura democrática, continuidad o cambio, en momentos de crisis del régimen y de transición (muy avanzada ya) hacia una democracia limitada y oligárquica.

La asimetría de fuerzas es espectacularmente favorable a los poderes dominantes. Cada acción de los de abajo implica una reacción de los de arriba que puede ser igual o, como sabemos ya, superior. Los que mandan y no se presentan a las elecciones siempre tienen el poder suficiente para construir alternativas. Sabemos que han reaccionado con prontitud y determinación: el surgimiento y el desarrollo de Ciudadanos como fuerza estatal y el ataque sistemático contra Podemos dice con mucha claridad que estamos ante una guerra de verdad y que los de arriba van a oponerse con toda su energía a cualquier intento de cambiar la actual correlación político-institucional de fuerzas.

Estas elecciones podían haber sido una oportunidad para avanzar en un proceso de unidad popular y de convergencia social y política de las fuerzas que están por la construcción de la alternativa al bipartidismo neoliberal dominante. Al final, creo, que no será así. Los llamamientos a candidaturas unitarias, a la unidad por abajo y demás consignas de la izquierda no consiguen eludir lo fundamental: la unidad por abajo es mucho más difícil de conseguir que la unidad por arriba. Es tremendo, pero es así. Cuando las cosas llegan abajo, en nuestras específicas condiciones, aparecen todos los demonios de la izquierda, sectarismos, oportunismos, desprecio, en definitiva, a las gentes “comunes y corrientes”. La “casta” está metida en nuestros huesos y falta grandeza y sobra mediocridad y pusilanimidad.

Hay que continuar. En centenares de lugares de nuestra patria se han hecho intentos de construir unidad popular. El resultado ha sido desigual, pero esperanzador. La unidad popular es la “prueba del nueve” de la coherencia programática y política de la izquierda. Vivimos una situación contradictoria: la izquierda reformista no lo es y el programa común puede ser el de una inmensa mayoría de nuestra sociedad. Podemos llegar al gobierno. ¿Qué haremos desde él si desde arriba y desde abajo no hay un pueblo organizado y con sentido de la historia? Es un viejo asunto, transformismo o transformación social.

Muchos y muchas pensarán que somos idealistas, gentes con buenas intenciones pero sin posibilidades reales de cambiar esta sociedad. Los “listos”, los realistas, los que todo lo saben, los que están en posesión de la verdad de siempre, dicen que no hay más cera que la que arde y que todos los demás somos ilusos, incompetentes soñadores de un futuro mejor. Olvidan una cosa, no pequeña, que nos enseñó el viejo Marx: la realidad es contradictoria y expresa tendencias reales hacia lo peor y hacia lo mejor, hacia la involución o el progreso social. Nada hay menos realista que aquellos que aceptan esta realidad como la única realidad.

11 de Agosto de 2009: DIA DE ACCION GLOBAL POR HONDURAS

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A las hermanas y hermanos de todas las regiones de La Vía Campesina,

A las hermanas y hermanos de todos los movimientos sociales,

A todos los pueblos del mundo: A más de un mes del golpe militar en Honduras y a 38 días de una incansable lucha de millares de campesinos, mujeres, indígenas, maestros, estudiantes, sindicalistas, profesionistas y gente sencilla de las ciudades y del campo, para revertirlo y restaurar la democracia y la dignidad, la represión de los golpistas no ha mellado el espíritu de lucha del heroico pueblo hondureño.

 

Esta lucha ha entrado ahora en una fase crucial por lo que el movimiento campesino hondureño y el Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado, han convocado a los movimientos sociales, sindicales y democráticos, a una Marcha Nacional que se inicia este día 5 de agosto y culminará el 11 de agosto en Tegucigalpa y San Pedro Sula.

 

En apoyo a esta Marcha Nacional y a nuestras hermanas y hermanos campesinos y a todo el pueblo hondureño, La Vía Campesina les hace un llamado a un Día de Acción Global por Honduras, el 11 de agosto de este año, para desplegar la solidaridad más amplia llevando a cabo movilizaciones, actos políticos y culturales, acciones de presión y cabildeo y cualquier actividad posible que ayude al avance de la lucha popular hondureña en la derrota del golpe militar.

 

Les solicitamos que nos informen a la menor brevedad posible de sus planes de acción y trabajo del Día de Acción Global de Honduras.

 

¡GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERANZA!

 

Henry Saragih, coordinador general de la Vía Campesina

Escribir a Vía Campesina Honduras:

Wendy Cruz: wendycruzsanchez@yahoo.ca

Mabel Marquez: mabelmarquez07@gmail.com

LA LEY DE ECONOMÍA SOSTENIBLE, UN ALUVIÓN DE NADA

Pedro Montes Publicado en Diagonal 116

La extrema dureza con la que ha sido recibida la Ley de economía sostenible (LES) está justificada. Es una nueva ocurrencia de Zapatero, otro conejo de la chistera que saca este aficionado a la prestidigitación, con el único objetivo de ganar tiempo y distraer la atención de la terrible crisis social y económica que asola al país. Eso sí, en esta ocasión, nada menos que con la pretensión de cubrir una década, pues el Gobierno, aturdido, paralizado y maniatado, quiere un plazo de 10 años para poner en marcha, dice él, un nuevo modelo económico. Todo palabras hueras, política inconsistente, gestos vacíos, al punto de que la LES todavía en anteproyecto puede que no llegue a nacer.

La misma idea de hablar en estos momentos de economía sostenible es un disparate. Zapatero fue el último en enterarse de la crisis y ha sido el primero en anunciar la recuperación económica. El Gobierno da por hecho que la economía en el próximo futuro emprenderá una nueva senda de crecimiento, que debe encauzarse para que se prolongue lo más posible en el tiempo. Pero la realidad es que la economía española está atrapada en una ciénaga de la que le será imposible salir sin que ocurran acontecimientos importantes de consecuencias graves.

Frente a la osadía de pensar que la recuperación está a la vuelta de la esquina, hay que recordar, por ejemplo, la opinión del premio Nobel Krugman, que sostiene que antes de que la economía remonte será preciso que resuelva el problema muy grave de su inserción en la economía internacional y en la zona del euro, pues los datos son demoledores y concluyentes. La economía española, tras generar durante tiempo unos déficits exteriores enormes, se ha convertido en una de las economías con una deuda neta exterior más importantes del mundo; por otro lado, la economía española ha acumulado un paro desolador. Esta situación, señala Krugman, refleja un desequilibrio tan profundo que para remediarlo aconseja un ajuste interno brutal de precios y salarios, para ganar competitividad, partiendo de que la pertenencia al euro impide una devaluación de la moneda. Frente a esta realidad, hablar de economía sostenible es una burda burla a la sociedad española.

La LES, por lo demás, es un gran cajón de sastre donde sin abordarse ningún problema esencial, se juntan un conglomerado de promesas con detalles de cambios menores, algunos de ellos meramente administrativos y otros ya anunciados o que han entrado en vigor. El mero enunciado de los temas que se tocan, que evitamos por falta de espacio, dan una impresión deplorable, con una falta de coherencia, método y concreción que refuerzan la opinión de que se trata de un nuevo aspaviento del Gobierno para simular que se hace algo y distraer a la opinión pública. A título de ejemplo, la ley, como no podía ser menos, dedica un apartado al impulso de la sacralizada “I+D+i”, pero como es bien sabido, en el Presupuesto para 2010, todavía en trámite parlamentario, se reducen los gastos de investigación. Los comentarios de la prensa y de los analistas no dejan lugar a dudas de que la ley es un aluvión de nada, una avalancha de bruma. Y cabe añadir que se empieza a sentir hastío de tener que dedicar tiempo y esfuerzos a seguir las sendas en el agua que traza el presidente Zapatero.

Ahora bien, la incongruencia de la LES con la cruda realidad y la inocuidad del proyecto con respecto a su fin declarado no deben despistar a los trabajadores sobre las verdaderos objetivos del Gobierno. De soslayo y en tono menor, ya ha dejado traslucir algunas medidas que, estas sí, tienen relevancia. Ya se ha comprometido a poner en marcha una reforma laboral con acuerdo o no de los sindicatos. No hay que dedicar ni una línea a equiparar reforma laboral con el recorte de derechos sociales. Por otro lado, ha mencionado la revisión de las pensiones de acuerdo con el pacto de Toledo: esto es, que lo que se pretende es reducir las pensiones por la vía de ampliar el período de cómputo de los salarios en los años de contribución. Y se ha apuntado que con toda la “lógica”, como dice la ministra Salgado, que si se ha prolongado la esperanza de vida debe postergarse la edad de jubilación. Nada de contemplar que si existe un paro enorme sin visos de eliminarse, con toda lógica también debe reducirse el tiempo de trabajo a través de una reducción de la jornada laboral y de una anticipación de la edad de jubilación.

Por lo demás, ya se sabe que todos los discursos en boga, también lamentablemente el de los dos sindicatos mayoritarios, van en el sentido retrógrado y demagógico de que la crisis habrá de superarse con el esfuerzo y los sacrificios de todos, es decir, fundamentalmente de los trabajadores.

Como resumen: la LES es una anécdota más de la política de este Gobierno, que se olvidará, que no tendrá efecto significativo alguno, mientras que la crisis seguirá produciendo estragos y convirtiendo a los trabajadores y las capas sociales más débiles y vulnerables en sus víctimas propiciatorias.

El dilema de Krugman

Pedro Montes* Publicado en El Confidencial – 23/12/2009

Una gran confusión prevalece sobre el futuro de la economía española,  una vez que para algunos países parece haber pasado el peor momento de la crisis financiera y la recesión posterior,  y una vez que el presidente Zapatero ha osado dar por iniciada oficialmente la recuperación. Dejemos de lado la economía internacional, en una situación mucho más problemática, compleja y peligrosa de lo que se cree, y centrémonos en lo que ocurre en nuestro país.

Zapatero fue el último en enterarse de la crisis económica y ha sido el primero en anunciar la recuperación. No sabe por qué ha comenzado, no puede calibrar su fuerza, no está en condiciones de asegurar su continuidad, no se atreve a pronosticar cuándo la mejora se traducirá en el empleo, pero para él la recuperación está en marcha. No hay que perder ni dos líneas en resaltar la insolvencia del presidente del Gobierno, ni su afición  a actuar como un prestidigitador  sacando conejos de la chistera (el último,  la  patraña del proyecto de ley de economía sostenible).

El presidente del PP, siempre al acecho en su triste papel de buitre para aprovechar los desastres,  no tiene inconveniente en decir que la crisis se ha detenido pero que la recuperación es imposible con este Gobierno. Los dirigentes de CCOO y UGT, extraviados en una crisis que se les ha venido encima sin preverla, han puesto en marcha una estrategia de apaciguamiento pensando que, con algunas concesiones,  en varios años se recuperará  la normalidad  y con ella el papel  institucional reformista relevante que ellos tienen. Podría decirse, pues, que al margen de matices y precisiones temporales, se da por supuesto que la recuperación es el horizonte de la economía española.

Frente a esta previsión, hay razones para sostener que no sólo no hay recuperación a la vista, lo cual elimina el debate sobre los años que durará la crisis, sino que la economía se adentrará en el futuro en un proceso de degradación continuo, al que no se puede  por el momento vaticinar fin. A partir del difícil estado actual, el deterioro de la economía llevará a una  situación con extremas tensiones políticas y sociales, que traspasará el ámbito electoral en el que por ahora se piensa que están los forcejeos sobre la salida de la crisis. Se comprende bien que los dos partidos mayoritarios  vivan y se preparen para mantener la  competencia electoral con la crisis como tema estrella, pero se entiende mal que los sindicatos no se dediquen a preparar a los trabajadores para los conflictos inexorables que hay por delante.

Una economía en quiebra

Hay que partir de caracterizar a la economía española como una economía en quiebra. Arrastra un déficit exterior extremadamente  agudo, que lo ha convertido en uno de los países con una  deuda exterior neta  exterior más graves del mundo, y tiene un nivel de paro desolador. Con estos datos, se puede concluir que esta economía no ha encontrado su sitio en el puzle de la globalización,  y  más concretamente,  que no ha logrado un equilibrio razonable en el marco de la unión monetaria europea.

El vaticinio de la no recuperación surge de la imposibilidad de financiarla.  Una economía en expansión daría lugar a unas necesidades de financiación exterior que son muy difíciles de cubrir. En primer lugar, por el montante exigido. En el  2008, el déficit de la balanza por cuenta corriente, lo requerido financiar, fue un impresionante 10% del PIB.  Se reducirá  acusadamente en este año, por el hundimiento de la demanda y la actividad, pero aun representará más de un nada desdeñable 5% del PIB, y un relanzamiento lo dispararía de nuevo.

En segundo lugar, por el enorme volumen  de deuda exterior acumulada, que debe refinanciarse cuando la solvencia del país anda en tela de juicio en los mercados financieros internacionales. Esa deuda se ha canalizado fundamentalmente por las entidades de crédito, y  ha atrapado a todos los sectores económicos, incluido ya el sector público, que será incapaz durante bastante tiempo de poder practicar una política fiscal expansiva. En tercer lugar,  la crisis financiera se dejará sentir por mucho tiempo: se mantendrán los circuitos del crédito obturados y la desconfianza y la inseguridad como clima general.   La falta de crédito y liquidez en la economía española, las restricciones financieras actuales no se disiparán, si no se agravan con la  crisis latente del sistema crediticio español. En esas condiciones, no es posible la recuperación.

Las miserias de la política

Pero el problema del desajuste estructural que sufre el país es más complicado. La situación insostenible, bloqueada, sin salidas visibles, la han puesto de manifiesto muchos prestigiosos analistas, paradójicamente más los extranjeros que los españoles, quizás por estar menos sometidos a las miserias de la política y a al conflicto de intereses que la crisis ha exacerbado. Pueden tomarse las declaraciones del premio Nobel Krugman como un buen exponente de las opciones existentes. Este ha dicho, en lo que podría denominarse como su dilema: la economía española ha de reequilibrar su situación en la  economía internacional por medio de una mejora de su competitividad que sólo puede venir por dos caminos: una devaluación de la moneda, cosa imposible por la pertenencia al euro, o un drástico ajuste  interno de precios  y costes.

La magnitud de ese ajuste es discutible, pero se ha manejado una cifra entre 15 y el 20%. Esta salida tiene muy serios inconvenientes y su aplicación es casi imposible. No se puede descartar que la crisis promueva un ajuste interno progresivo como de hecho se está produciendo ya. Pero no cabe esperar que por un acuerdo social se reduzcan los costes, es decir los salarios, en una proporción tan intensa como la situación reclama, y mucho  menos los precios, de por sí incontrolables. Hay que tener en cuenta, además, que un ajuste depresivo de esta naturaleza hundiría la economía, lo que a partir de los niveles de paro existentes crea un panorama tan estremecedor como  inquietante.

Y el problema se complica porque si llegara a producirse el ajuste y a remediarse el desequilibrio exterior, la economía española no podría adentrarse en una fase de recuperación sostenida digna de tal calificación,  porque desde el mismo momento en que esto  empezara a suceder  se reproduciría la pérdida de competitividad y con ello reaparecerían los problemas de financiación exterior. Así pues,  la salida  posible que nos marca Krugman es un hundimiento inmediato de la economía, con más millones de parados,  y la condena a permanecer en el fondo estancada, pues las aventuras de recuperación son poco menos que imposibles. Esta es por lo demás la que se considera la opción realista, la única, pues se ha logrado un  pensamiento común generalizado entre los políticos y economistas que la pertenencia al euro es algo irreversible.

Cabría empezar rebatiendo esta opinión, pues no hay en  la política nada irreversible. Descolgarse del euro es verdad que está fuera de todos los  proyectos para remontar la crisis. Entre los políticos es  imposible encontrar alguno que apueste  por la salida del euro. Entre los economistas y analistas la posición no es tan cerrada, pero abiertamente nadie ha puesto la cuestión sobre el tapete. Pero con realismo es necesario replantearse la pertenencia a la moneda única pues, como se ha visto, la salida que  propone Krugman es lanzarse a un precipicio, y las sociedades no son proclives al suicidio.

Una catástrofe financiera

Después de más de una década de pertenencia al euro y los fuertes compromisos en dicha moneda  que tienen adquiridos todos los agentes sociales, salir del euro y restablecer una moneda propia fuertemente devaluada conduciría, entre otros males y conmociones,  a una catástrofe financiera,  al tenerse que pagar en euros la deuda descomunal exterior existente. Que el país tendría que declararse en bancarrota es más que probable, pero, y esto es lo que da dramatismo a la situación de la economía española, es que posiblemente no hay  otra alternativa. Esta implicaría hacer tabla rasa del pasado y tener que empezar de nuevo a construir una economía con una moneda mucho más débil, con una relación de intercambio más acorde con los fundamentos económicos, más protegida y menos abierta al exterior,  pero al mismo tiempo con más posibilidades internas de ser dirigida y controlada. De nuevo se dispondría de una moneda para equilibrar los flujos económicos con el exterior y se ganaría un instrumento esencial para intervenir en la economía como es la política monetaria propia, a la que se renunció con el euro.

En fin, lo que se ha presentado como el dilema de Krugman

es realmente una aporía, esto es, como dice el diccionario: dificultad lógica insuperable de un problema especulativo. Ninguna de las dos alternativas es razonable, las dos encierran problemas gravísimos de aplicación y las dos implican  consecuencias pavorosas. . De ahí,  la  opinión de que la salida de la crisis no se resolverá en claves económicas sino como resultado de los conflictos sociales y políticos que promoverá una situación económica insostenible. Y de ahí a decir que la lucha de clases será la que determine el futuro de la economía sólo queda un paso lógico, si bien abrirá un proceso social largo y muy complejo, donde por el momento nada está escrito si bien constituirá un escenario propicio para la aparición de demagogos.

Parece claro que el futuro de la economía y de la sociedad española será convulso, está lleno de interrogantes y en modo alguno se encuentra despejado, como quieren  hacer creer los que divulgan que la recuperación está a la vuelta de la esquina  o la fijan ya como telón de fondo para el porvenir inmediato.  Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las dos alternativas existentes comentadas, que contradicen esa perspectiva,  determinan escenarios muy diferentes, con implicaciones que van mucho más allá del problema complejo de la salida de la crisis económica.

La opción del ajuste interno supone en definitiva un ajuste permanente de la economía en el marco conceptualmente ultra neoliberal de la Europa de Maastricht, que tendrá que ser muy duro en un primer momento y sostenido después. Crea  las condiciones para un continuo acoso a las condiciones de vida de la mayoría de la población,  en sus salarios, en las pensiones, en los servicios sociales básicos, en los derechos laborales, en la fiscalidad. Es la continuación endurecida de lo que ha ocurrido desde que se aprobó el tratado de Maastricht para crear la moneda única, sin las ventajas  ya de una  expansión económica y los fuegos artificiales del bienestar. Es el peor escenario que cabe imaginar para los trabajadores, capas sociales modestas y sectores amplios de la pequeña y mediana burguesía,  pues estarán sometidos a una ofensiva perenne contra sus condiciones de vida e intereses,  por la presión constante que ejercerá el objetivo de no perder competitividad, contando además con que tienen una posición de fuerza política débil y en  continuo desgaste.

No cabe edulcorar las consecuencias de la opción de salirse del euro. Los desbarajustes y excesos pasados amparados por el euro tienen que pasar factura. Como habrán de quedar desautorizados todos aquellos que apostaron por el euro, muchos de los cuales  creyeron descubrir en la moneda única un maravilloso taumaturgo para poder cometer impunemente todo tipo de barbaridades y desmanes, llegando incluso a pensar que con el euro las crisis se habían acabado.  La conmoción de una salida del euro sería terrible, o con más precisión, será terrible,  porque todo hace pensar que será  algo irremediable. Pero dicho esto, la sociedad española estará en mejores condiciones para dominar su futuro al hacerse con los resortes básicos para diseñar una economía diferente que, en la medida en que la izquierda imponga sus criterios, será lo mismo que decir que la economía podrá ponerse al servicio de las personas,  y no como sucede ahora con el neoliberalismo, en que las fuerzas ciegas del mercado  se imponen  y domestican  a la sociedad.

Por no olvidar a Krugman: cabría decir que su dilema es correcto, pero se equivoca en la elección desde el punto de vista económico y,  contando con que es un progresista,  desde el punto de vista político.

* Pedro Montes es economista.

URUGUAY Renovación de mandato… Voto premio para el Frente Amplio

frente-amplio-uy1 ERNESTO HERRERA            Pasó la campaña electoral más chata de los últimos años. Despolitizada y negativa. Recursos demagógicos y enojos teatrales. Total ausencia de contrastes programáticos. Escasa movilización y entusiasmo popular por cuenta gotas.


Aunque valdría destacar un denominador común en los discursos. Unos y otros apelaron al mito de la “unidad nacional”. Pensando “en el día después”. O sea, en “los puentes tendidos” para pactar “políticas de Estado.” Porque en “un país de consensos”, los acuerdos son de fondo y las divergencias de forma. Lo afirmó antes del balotaje la máxima autoridad del Estado, el presidente Tabaré Vázquez: en lugar de una “contienda de modelos” o de “proyectos de país”, las diferencias entre Mujica-Astori y Lacalle-Larrañaga había que centrarlas entre “dos formas de encarar un gobierno.” (1) Aprobado.

Una sola nota desentonó la “ritualidad cívica.” La marcha convocada por la Coordinadora Contra la Impunidad, donde algo más de un millar de manifestantes (en su gran mayoría jóvenes y militantes de la izquierda radical) se dieron cita para continuar movilizados contra la impunidad del terrorismo de Estado y, su vez, dar una respuesta política a la derrota sufrida en el Plebiscito del 25 de octubre, cuando no se alcanzaron los votos necesarios para anular la Ley de Impunidad (cuando los principales dirigentes del Frente Amplio hicieron la plancha y no se comprometieron). Fue un acto pequeño, apenas testimonial. Con el valor de mostrar que al costado de la “frivolidad politiquera, sigue habiendo lucha, protesta, rebeldía. Memoria y dignidad.


Un poco mejor y alcanzó


Los pronósticos se cumplieron. El Frente Amplio ganó el balotaje del 29 de noviembre. Con una ventaja mayor que la prevista por los encuestadores. La fórmula Mujica-Astori obtuvo el 52,6% (1.153.267), la de Lacalle-Larrañaga, 43,3% (932.828). Los votos en blanco y anulados alcanzaron el 4,08% (88.812). En relación a la primera vuelta, donde había obtenido el 48,5%, el Frente Amplio no solo retuvo a la totalidad de sus votantes, sino que atrajo a miles de los partidos tradicionales (Partido Nacional y Partido Colorado) y del Partido Independiente. También consiguió un apoyo por izquierda: muchos de los adherentes de Asamblea Popular (algo más de 15.000 votos en octubre), desoyeron el llamado de sus dirigentes a votar anulado, y optaron esta vez por el “mal menor”.


Casi cinco años después de haber asumido el gobierno (1º de marzo 2005), el “progresismo” no recibió el habitual “voto castigo” a un gobierno que termina. Al revés, se benefició de un voto premio que le permite renovar el mandato. La mayoría del electorado ratificó, de manera inapelable, el rumbo propuesto por el Frente Amplio: “cambio posible”, “gradualismo”, “moderación”, “gobernabilidad democrática”. Lo que refuerza la estrategia de colaboración de clases.


La derecha volvió a sufrir una aplastante derrota electoral. En ningún momento pudo competir realmente. Ni siquiera en el terreno programático consiguió tomar distancia del gobierno, al punto de proponer “mejorar” lo hecho por el Frente Amplio. Recién en los últimos días lanzó una serie de propuestas desesperadas (como la baja general de impuestos). Y, sobre todo, no pudo manejar a su favor – como en épocas anteriores -el eje orden-inseguridad, estatismo-libre mercado. Desde la cabeza del Estado, el Frente Amplio terminó con esas dicotomías. Con la autoridad que le asigna su historia de izquierda, garantizó el orden social y el libre mercado. Sin talante autoritario. Acercándose a una forma de “derecha moderada”. Entonces ¿para qué cambiar?


El país está “un poco mejor”. Es la percepción mayoritaria. No se dio el “temblarán las raíces de los árboles” (como alguna vez prometió Tabaré Vázquez), no hubo “reformas estructurales” (como las propuestas por el Frente Amplio años atrás), ni “salariazo” (como algún día reclamaron los sindicatos). Tampoco un avance sustancial en la justicia social. Los ricos son cada vez más ricos. Al punto que el gobierno reconoce que la “distribución de la riqueza” todavía está por hacerse.


No obstante, han impactado sobre la mayoría de la población trabajadora distintas medidas y políticas sociales que hacen al empleo, convenios salariales, relaciones laborales, programas asistenciales, atenuación de la pobreza y la indigencia, Plan Ceibal (una computadora por niño en las escuelas públicas), Hospital de Ojos (10 mil operaciones gratuitas), etc. Ante el anuncio de Lacalle que pensaba pasar la “motosierra” al “gasto social” y que el Plan de Emergencia Social solo había servido para pagarle a “80 mil atorrantes”, el “sentido común” de los de abajo inclinó de manera decisiva la balanza electoral. Aunque debe decirse: Mujica no sólo fue votado por la clase trabajadora y los más pobres, en algunos barrios de “clase media alta” tuvo más adhesiones que Lacalle, mientras que en algunos barrios populares de la periferia urbana (tanto de Montevideo como del Interior) perdió con el candidato blanco.


Poco pero alcanzó para revalidar la legitimidad. La del Frente Amplio como fuerza política. La del gobierno como “conductor” de la sociedad. La popularidad de Tabaré Vázquez (el gran triunfador de este proceso), quien cuenta con un apoyo del 71% (solo comparable en la región a la que tienen Lula, Uribe, y Bachelet), sintetiza esa hegemonía “progresista” en la sociedad. Incontestable por ahora.


Evidente. Los moderados logros – celebrados efusivamente por algunos “medios alternativos” del extranjero y por una izquierda “campista” que sitúa al Frente Amplio en el “campo antiimperialista” -, se producen en el cuadro de un “modelo de desarrollo” acorde con el esquema neoliberal y con los programas de austeridad que imponen las instituciones financieras internacionales.


Ahora empieza otro episodio de la obra. Mujica en su discurso triunfal de la noche del 29, proclamó que “no hay ni vencedores, ni vencidos”. Que “apenas elegimos un gobierno, que no es dueño de la verdad, que nos precisa a todos”. Parece un lugar común. No obstante, reafirma la voluntad expresada muchas de veces de “colaboración y cooperación”. Porque como dijo Lacalle en su discurso póstumo (reconociendo su derrota), “el país es un solo”.


El clima político es “unidad nacional”. Aunque esto no debe confundir. El Frente Amplio cuenta con mayoría parlamentaria propia (en ambas cámaras legislativas). Puede “prácticamente hacer de todo” sin negociar con nadie e incluso evitar la censura de sus ministros. Seguramente habrá acuerdos. Ya se instalaron “comisiones de trabajo” sobre seguridad, educación, medioambiente, energía. Pero no es probable un gobierno de coalición, pese a que más del 60% de los votantes frenteamplistas estén a favor. En todo caso, las amplias coincidencias programáticas se expresaran mediante “políticas de Estado” y en la coparticipación en las empresas y bancos públicos.


El gobierno presidido por Mujica arrancará con un amplio consenso político y un apoyo de masas considerable. Contará con la benevolencia de la dirección del PIT-CNT, factor clave para imponer las políticas de “acuerdo social” con las patronales y desmovilizar a los sindicatos. Como hizo en el gobierno de Tabaré Vázquez, al garantizar la menor “conflictividad laboral” de los últimos 25 años.


Por último, no tiene en su horizonte un contrincante amenazador por la izquierda. Las fuerzas anticapitalistas se encuentran fragmentadas y en pleno repliegue. Su expresión en estas elecciones se limitó a unos cuantos miles de votos anulados. Lo tiene su importancia: resistir al chantaje de votar entre lo “menos malo” y lo peor”.


Lo más a la derecha que pueda


Atrás quedaron algunos cucos agitados – sin demasiado énfasis, hay que decirlo – por momias de la derecha reaccionaria como los ex presidentes Sanguinetti y Batlle. Los exponentes políticos más lucidos de la clase dominante, las corporaciones patronales, los poderes mediáticos, saben de sobra que el Frente Amplio es una pieza clave de la “lealtad institucional”. Porque su adhesión al orden capitalista es absolutamente sincera. Irrenunciable.


Mujica, el antiguo guerrillero tupamaro, es un emblema de esa adhesión. El definitivo adiós a las armas es de tiempo atrás. A casi nadie le importa. La capitulación política, ideológica, ética, se fue gestando a lo largo de estos años de democracia liberal. Fue su “pasaporte al poder”. O, como dice la prensa conservadora, el “gran viraje milagroso” que permitió la “resurrección de los vencidos”. (2) Al precio, claro, de una espantosa “metamorfosis de identidad.”


La conversión de Mujica a la economía de mercado es fervorosa. “Yo sé que la propiedad privada es santa”, dijo ante un foro de empresarios. (3) Cada vez que puede reitera la importancia de los capitales extranjeros: “juegan un papel a favor del país.” (4) Por eso, una y otra vez, ha defendido la instalación de Botnia, la multinacional de la celulosa. Porque se debe preservar “la imagen de seriedad” de Uruguay como un país que respeta la “seguridad jurídica” y “atrae las inversiones.”


Ya lo había confesado hace unos meses: “No me voy a disfrazar de capitalista, digo lo que pienso, pero vivo en un país capitalista, y el capitalismo es el motor que mueve a la economía, y cada mañana el afán de lucro que tiene mucha gente que sale a tratar de multiplicarlo es la fuerza principal que está empujando a la economía, y esta tiene sus reglas”. (5) Si algún ultraizquierdista todavía pensaba que el principal motor de la economía eran los asalariados, obligados a vender su fuerza de trabajo, pues estaba equivocado. Tanto como Marx.


Por si acaso, despejó cualquier duda. “En economía haré una maniobra de entrada lo más a la derecha que pueda, tipo Lula cuando llegó. Se trata de no asustar a los buenos burgueses que están por ahí, esas señales son clave, si no, corrés el riesgo de desestabilizar todo de entrada”. (6) Su vicepresidente electo y ex Ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, no podría sentirse más reconfortado. El “Pepe” aprende rápido.


Ninguno de sus “modelos” de referencia es de izquierda. Brasil, Finlandia, Suecia, Nueva Zelandia. El “proceso bolivariano” solo aparece críticamente. “Le dije a Chávez: vos no construís ningún socialismo, sino una burocracia llena de empleados públicos”. (7) Su filosofía se resume a “como te digo una cosa, te digo la otra”. Porque no hay que encerrarse en dogmas. Puede ser la socialdemocracia sueca, “ampliando los espacios del Estado y apoyándose en los sindicatos”; o el neoliberalismo de Nueva Zelandia, “agarrando a patadas el Estado que tenían y parándole el carro a los sindicatos”. (8)


En su presentación ante la Cámara de Industrias, fue tajante: un gobierno del Frente Amplio por él presidido, puede “manejar mejor las contradicciones con el PIT-CNT”. ¿No habrá querido decir alinear mejor a los sindicatos? Nada quedó cerrado, ni siquiera la posibilidad de “revisar la normativa laboral”, como exigen las patronales.


En clave socialdemócrata


Aunque se ha mostrado “escéptico” sobre la posibilidad de acuerdos sociales a largo plazo, su prédica (y su práctica) en torno a un pacto social es sistemática. Como senador o ministro, como dirigente del Frente Amplio o chacarero, Mujica ha sido uno de los más activos promotores de la “concertación” entre trabajadores y empresarios. Un convencido apaciguador de la lucha de clases. Porque no se trata de “multiplicar los focos de conflicto de nuestra sociedad. Me parece que no es inteligente alentarlos.” (9)


Para Constanza Moreira (politóloga y senadora electa por el Movimiento de Participación Popular, corriente política mayoritaria en el Frente Amplio y a la cual pertenece el presidente electo), el rol de Mujica es el de un “articulador en clave socialdemócrata”. Porque “cuando Mujica habla sobre un ‘capitalismo en serio’ (…) su modelo es Nueva Zelandia, no es ningún país del socialismo real”. Porque cuando hace referencia a Lula, “que es el icono más claro en América Latina de un pacto socialdemócrata en el sentido de un pacto capital-trabajo, un pacto entre empresarios y trabajadores, un pacto de cooperación capitalista, se ubica exactamente en ese lugar”. (10)


Por si faltaran, Mujica tiene credenciales que demuestran la veracidad de su conversión. No solamente hay gestos o palabras coloquiales. Están las pruebas de su gestión como “hombre de Estado” en el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca entre 2005-2008: período en el cual se dio uno de los mayores procesos de concentración y extranjerización de la tierra y la producción agropecuaria. No más de 150 empresarios son los responsables del 70% de la cadena agrícola. La soja en manos de capitales argentinos y chilenos; la producción forestal es un feudo de un puñado de grandes conglomerados finlandeses, estadounidenses, españoles y portugueses; la industria frigorífica en su mayoría propiedad de capitales brasileros. Bienvenidos los inversores. Imprescindibles para “esta fase de acumulación.”


Cualquier sospecha de “violar la propiedad privada” – como le indilgaba algunos políticos blancos y colorados – fue eliminada. En su última comparecencia ante los corresponsales extranjeros, horas antes de la elección, Mujica aseguró que “no habrá ninguna ley para limitar la tenencia de la tierra”. Eso “no está ni en el programa del Frente Amplio, ni en el programa de gobierno”. (11) En todo caso, las iniciativas en ese terreno deberán “consensuarse con las otras fuerzas parlamentarias”. Es decir, con los partidos de la derecha. Traducción: nada cambiará en términos de latifundios, agro-negocios, desnacionalización de la tierra. La lucha por la reforma agraria que iniciaron Raúl Sendic y el proletariado cañero allá por 1960…apenas un lejano (y molesto) recuerdo.


Los editorialistas de orientación neoliberal se regocijan al certificar el “gran viraje milagroso”. Para El Observador: “Los cambios conceptuales de Mujica, según sus propias afirmaciones recientes, lo alejan de la extrema izquierda de viejo cuño y lo acercan al ejemplo del presidente Lula, incluyendo su compromiso con la democracia y el estado de derecho y la promoción de la inversión privada doméstica y externa como fuente primordial de desarrollo.” (12) Para el director de Búsqueda: “En los últimos meses, Mujica se pegó a su compañero de fórmula, Danilo Astori para marcar bien la continuidad. Astori, con su sola presencia, es la garantía de continuidad, porque es él quien estructuró el éxito económico del gobierno de Tabaré.” (13)


Chocante. Hasta para un crítico radical del “progresismo”. Sobre todo si uno piensa en los centenares de miles de trabajadores y jóvenes que salieron a festejar ayer a la noche en todo el país la “victoria de la izquierda”. Esperanzados en Mujica, “porque le quiere sacar a los ricos para darle a los pobres”.


Los de arriba no temen. Por razones de parentesco oligárquico las clases propietarias hubieran preferido el triunfo de Lacalle y compañía. Pero un gobierno “progresista”, aún presidido por Mujica, no les quita el sueño. No es una amenaza latente para su billetera. Por el contrario, resulta funcional a sus intereses. No solo porque el Frente Amplio es garantía de orden social (como lo demostró durante todos estos años), sino porque continuará gerenciando eficientemente el ciclo “normal” de acumulación y reproducción del capital.


Habrá voces que digan – desde la izquierda radical – que el escenario es hasta cierto punto “favorable”. Que un segundo gobierno del Frente Amplio acelerará el desgaste del “progresismo”; que se agudizarán las contradicciones entre el imaginario y los hechos; que las masas completarán la experiencia con el “reformismo”; que por fin, la “traición” de Mujica será desenmascarada; que entonces las propuestas clasistas y revolucionarias tendrán más espacio y receptividad. Me permito dudarlo. Sobre todo a la luz de la frustrante realidad que han mostrado las fuerzas anticapitalistas en estos cinco años. Más bien habría que (re)pensar, críticamente, nuestro estado de situación. Y (re) encauzar los esfuerzos hoy dispersos que impiden la acumulación revolucionaria.


Montevideo, 30 de noviembre 2009

* Miembro del Colectivo Militante. Editor de Correspondencia de Prensa.

Notas


1) Declaraciones al semanario Búsqueda, Montevideo, 29-10-2009.
2) “Resurrección de los vencidos”, nota de Mario Arregi sobre el rumbo de los tupamaros luego de su derrota militar, diario El Observador, Montevideo, 26-10-2009.
3) Foro organizado por la Cámara de Industrias el 8-10-2009.
4) Ibdem.
5) Entrevista en el Semanario Brecha, Montevideo, 29-5-2009.
6) Ibdem..
7) “El triunfo de un proyecto comunitario de décadas”, Claudio Aliscioni, diario Clarín, Buenos Aires, 30-11-2009-
8) “Ideología eran las de antes”, editorial de Mujica en el sitio “Pepe tal cual”, 7-7-2009.
9) Nota ya citada de Aliscioni en Clarín.
10) Entrevista en el programa En Perspectiva, radio El Espectador, Montevideo, 9-11-2009
11) Citado por el diario El País, Madrid, 29-11-2009.
12) Nota editorial en el diario El Observador, Montevideo, 30-11-2009.
13) Citado por el diario La Nación, Buenos Aires, 30-11-2009.

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El mundo rumbo hacia un catastrófico calentamiento de 6ºC

Steve Connor · Michael McCarthy *

Sin Permiso www.sinpermiso.info Traducción de Angel Ferrero

planet-earth-0012 El mundo se encuentra en rumbo firme hacia el peor de los escenarios posibles en lo que se    refiere al cambio climático, con la media mundial de temperaturas subiendo hasta 6º C a finales de siglo, según advirtieron destacados científicos ayer. Un crecimiento semejante –que sería mucho mayor en las zonas cercanas a los polos– tendría consecuencias catastróficas e irreversibles para la Tierra, convirtiendo en inhabitables grandes zonas del planeta y amenazando la base de la civilización humana misma.

Y nos encaminamos directamente a ello, según los científicos, porque las emisiones de dióxido de carbono de la industria, el transporte y la deforestación que son responsables del calentamiento de la atmósfera se han incrementado dramáticamente desde 2002 de un modo que nadie había anticipado, y ahora nos acercamos al triple de la media anual de los noventa.

Esto significa que el peor de los escenarios posibles que preveía el último informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU, publicado en 2007, es ahora hacia el que se dirige la sociedad, de acuerdo con 31 investigadores de siete países implicados en el Global Carbon Project.

Aunque se había especulado antes con el crecimiento de 6ºC y sus desastrosos efectos, esta es la primera vez que los científicos han afirmado que la sociedad va camino de encontrarlo.

Su escalofriante y notable predicción agudiza la importancia de la conferencia por el clima del mes que viene en Copenhague, donde la comunidad mundial se reunirá con el fin de intentar elaborar un nuevo acuerdo que ponga al calentamiento global bajo control.

En los últimos meses se ha experimentado una rebaja de las esperanzas en la conferencia, siendo no la menor de las razones que los EE.UU. no estén dispuestos a recortar sus emisiones. Pero ayer el presidente Barack Obama y el presidente de China Hu Jinato emitieron un comunicado conjunto tras una reunión en Pekín que alimentó nuevamente las esperanzas de que un acuerdo firme sea posible después de todo.

No vendrá con la rapidez requerida, a juzgar por los resultados del estudio del Global Carbon Project Study, dirigido por la doctora Corinne Le Quéré, de la universidad de East Anglia y del British Antarctic Survey, que llegaron a la conclusión de que ha habido un incremento del 29% en las emisiones de CO2 procedentes de combustibles fósiles entre el año 2000 y el 2008, el último año del que se disponen cifras.

Los investigadores han encontrado que hubo, de media, un incremento anual en las emisiones de más del 3% durante ese período, en comparación con el incremento anual del 1% entre 1990 y el 2000. La mayor parte del incremento de esta década ocurrió después del 2000 y tiene su origen en el boom de la economía china. Los investigadores prevén un ligero descenso este año debido a la recesión, pero incrementos aún mayores a partir de 2010.

En total, las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles se ha incrementado en un 41% entre 1990 y 2008, aunque las emisiones globales de 1990 son el nivel de referencia establecido por el Protocolo de Kyoto, con el cual los países están intentando reducir sus propias emisiones de carbono.

El aumento de 6ºC que se anticipa contrasta fuertemente con el crecimiento ‘C’ con el que toda la política medioambiental internacional, incluida la del Reino Unido y los EE.UU., espera estabilizar el calentamiento global, siendo los dos grados el umbral del cambio climático por el cual se pone en peligro la naturaleza y la sociedad.

El estudio de la doctora Le Quéré y su equipo, publicado en la revista Nature Geoscience, prevé unas cifras aún peores. “Hemos llegado al límite del escenario propuesto por el Panel”, declaró.

La doctora Le Quéré señaló que Copenhague es la última oportunidad para llegar a un acuerdo mundial que reduzca las emisiones de dióxido de carbono en un tiempo récord que, con esperanzas, logrará estabilizar las temperaturas dentro del umbral de riesgo. “La conferencia de Copenhague el próximo mes es en mi opinión la última oportunidad para estabilizar el clima en ‘C’, por encima de los niveles preindustriales, de una manera organizada y libre de conflictos”, declaró.

“Si el acuerdo es demasiado débil, o no se respetan los compromisos, no serán 2’5 ó 3ºC lo que tengamos, sino 5 ó 6ºC: ése es el camino por el que vamos. No hay demasiado margen de tiempo en lo que se refiere a estabilizar el clima en un nivel ‘C’”, advirtió.

Mientras tanto, los científicos han detectado por vez primera un fallo en la habilidad natural de la Tierra para absorber el dióxido de carbono que los hombres emiten a la atmósfera.

Encontraron pruebas significativas de que hay mayores cantidades de CO2 en la atmósfera, exacerbando el efecto invernadero debido a que los “sumideros de carbón” natural que lo habían absorbido durante décadas en tierra y mar están empezando a fallar, posiblemente como resultado del aumento de las temperaturas.

La cantidad de CO2 que ha permanecido en la atmósfera como resultado de todo ello se ha incrementado en un 40% en 1990 a un 45% en el 2008. Esto sugiere que los espacios que absorbían el carbón están comenzando a fallar.

La profesora Le Quéré puso énfasis en que existen aún muchas dudas respecto a los “sumideros de carbón”, como la habilidad de los océanos para absorber el CO2 disuelto, pero que todas las pruebas sugieren que hay ahora un ciclo de “respuestas positivas” allí donde las emisiones de dióxido de carbono en aumento conducen a temperaturas crecientes y un aumento en correspondencia del dióxido de carbono en la atmósfera.

“Lo que sabemos en este momento por los modelos informáticos que hemos utilizado –y que no pasan de ser artesanía por el momento– sugieren que el ciclo de respuesta del carbono en el clima está comenzando a venirse abajo”, señaló. “Estos modelos, si se proyectan a lo largo de un siglo, muestran grandes respuestas, con un calentamiento global creciente de entre el 5 y el 30%. No hay todavía pruebas firmes, pero se trata de un ciclo que ya ha comenzado.”

El estudio también ha encontrado que por vez primera desde los sesenta, la combustión de carbón ha superado la de petróleo como fuente principal de las emisiones de dióxido de carbono producidas por combustibles fósiles. Buena parte de este carbón se empleó en China para producir bienes que se venden a Occidente (los científicos estiman que el 45% de las emisiones chinas son producto de la manufactura de productos que son vendidos fuera del país).

Es claro que China, habiendo superado a los EE.UU. como el mayor emisor de carbono, será central en cualquier acuerdo climático, y en ese sentido el comunicado de los líderes chino y estadounidense fue interpretado como una señal de que un progreso puede ser posible en la capital danesa el mes próximo.

Los presidentes Hu y Obama dijeron en concreto que un acuerdo debería incluir objetivos como la reducción de las emisiones de las naciones ricas y una declaración de planes de acción para atenuar la emisión de gases invernadero en los países desarrollados, elementos claves para cualquier acuerdo.

Un crecimiento de 6ºC: las consecuencias

Si dos grados son los aceptados generalmente como el umbral para un cambio climático peligroso, uno de seis grados en la media de las temperaturas mundiales deberá ser sin duda aún mucho más peligroso, escribe Michael McCarthy. Hasta qué punto, lo advirtió en el 2007 el divulgador científico Mark Lynas, que reunió todas las investigaciones científicas disponibles para dibujar un paisaje del mundo en el que las temperaturas superasen en tres el límite de peligrosidad.

Su veredicto fue que un crecimiento de las temperaturas de esta magnitud “catapultaría el planeta a un estado invernadero extremo como no se ha visto en casi 100 millones de años, cuando los dinosaurios pastaban en bosques polares y los desiertos se extendían hasta el corazón de Europa.”

“Causaría –continúa– la extinción en masa de prácticamente toda la vida animal existente y probablemente reduciría a la humanidad a un pequeño grupo de supervivientes en liza contra el entorno y entre ellos mismos por sobrevivir cerca de los polos.”

Muy pocas especies animales se adaptarían a tiempo a un cambio climático tan abrupto, sugiere. “Con los trópicos siendo demasiado cálidos como para albergar plantaciones, y los subtrópicos demasiado secos, miles de millones de personas se encontrarían en vastas zonas del planeta básicamente inhabitables. Esto probablemente incluyera incluso el sur de Europa, a medida que el desierto del Sahara vaya cruzando lentamente el Mediterráneo.”

“A medida que los casquetes polares se fundan, cientos de millones de personas se verán forzadas a desplazarse al interior debido al rápido crecimiento de las aguas. Cuando las reservas de comida decaigan, las zonas más elevadas de las latitudes medias y las regiones subpolares se convertirán en refugios disputados.”

“Las islas del Reino Unido puede que se conviertan en unas de las propiedades inmobiliarias más deseadas del planeta. Pero con un par de miles de millones de personas llamando a nuestras puertas, las cosas podrían ponerse verdaderamente feas.”

* Steve Connor es el editor de la revista Science.y Michael McCarthy es un naturalista y escritor.

MANIFEST 25 NOVEMBRE 2009 DIA INTERNACIONAL PER A L’ERADICACIO DE LA VIOLÈNCIA CONTRA LES DONES

MANIFEST 25 NOVEMBRE 2009

PALMA DE MALLORCAviolencia-genero


Aquest 25 de novembre hem de denunciar que la violència que s’exerceix contra les dones segueix sent un problema de gran magnitud en tot el món que té les seves arrels en l’estructura dels sistemes socials, en els costums, pautes i valors culturals que assignen a les dones una posició inferior i subordinada en la família, en el treball i en la societat. És per això, que els objectius de lluita contra la discriminació i l’eradicació de la violència masclista contra les dones, és una exigència democràtica amb la qual els governs i organismes tant nacionals com internacionals, tenen l’obligació d’estar fermament compromesos. Un dels Objectius de Desenvolupament del Mil·lenni de l’ONU, el de la igualtat entre homes i dones, no s’aconseguirà si no es dóna prioritat a aquesta lluita.

La violència contra les dones és una xacra social que precisa del compromís permanent del conjunt de la societat civil, així com de les administracions i institucions, amb actuacions legislatives i canvis en els models educatius i culturals que promoguin el respecte als drets humans i llibertats fonamentals, la igualtat efectiva entre dones i homes, així com el desenvolupament d’iniciatives que fomentin l’ocupació i altres oportunitats per a les dones.

Encara estem lluny d’una comprensió real del problema, és urgent educar en valors diferents, integrant la igualtat en els continguts dels plans d’estudis en tots els cicles educatius, per a desmuntar el sistema patriarcal que es propaga a través de la família tradicional no igualitària i de la religió entesa d’una forma fonamentalista i a través de valors arcaics que perpetuen les desigualtats entre homes i dones.

Mentre morin dones per la violència masclista, seguirem pensant que no s’està fent prou per part de les administracions públiques en l’aplicació de la Llei 1/2004, en les mesures de prevenció d’aquesta violència en els àmbits educatius, sanitaris i de serveis socials i en la difusió entre les dones dels seus drets i de la mesures que poden sol·licitar en cas de sofrir algun tipus de violència de gènere. Seguirem pensant que s’escatimen recursos i que no es dóna suficient prioritat a l’eradicació d’aquesta vergonya social.

Aquest any han estat assassinades prop de mig centenar de dones per la seva parella, els homes amb els quals aquestes dones havien fet un projecte de vida, han estat els seus assassins. En la nostra comunitat recentment van assassinar a una d’elles, davant dels seus fills. Hem de pensar avui en els grans oblidats de la violència de gènere, els fills i les filles d’aquestes dones assassinades; els recursos que se’ls destina són pocs i en alguns casos no arriben. És hora de tenir-los bé presents en els actes de repulsa i protesta contra la violència de gènere.

És una tasca de tots i de totes fer realitat la utopia d’un món sense violència contra les dones i un món sense aquesta xacra que té un origen fortuït: haver nascut dona.

És per això que a pesar que aquest any hi ha hagut menys dones assassinades seguim exigint:

- Major dotació pressupostària i en recursos humans per a l’eficaç compliment de la llei contra la violència de gènere. - Incrementar els jutjats específics contra la violència i dotar-los dels recursos humans, materials i tècnics adequats i necessaris.

- Compliment en els serveis públics dels protocols de prevenció de la violència de gènere ja existents.

- Millora de l’assistència i atenció jurídica prèvia a la denúncia garantint que la dona està informada dels drets, recursos i mesures que pot sol·licitar.

- Incloure en els currículums escolars una assignatura sobre resolució de conflictes.

CONTRA EL MALTRACTADOR, TOLERÀNCIA ZERO.

PALMA, 25 DE NOVEMBRE DE 2009

CONVOQUEN:

PLATAFORMA X IGUALTAT

AMI-CALVIA, ASOCIACION DE APOYO A LA FIBROMIALGIA, ASSEMBLEA DE DONES, ASSOCIACIO DE DONES PROGRESSISTES D’EIVISSA, AULA CULTURAL, CIUTAT D’ELLES, COL.LECTIU TERANYINES, CREIENTS I FEMINISTES, DONES DE NEGRE, EMPLEADES DE LA LLAR DE BALEARS, FEDERACIÓ D’ASSOCIACIONS DE VEINS DE PALMA, GRUP D’HOMES CONTRA LA VIOLENCIA MASCLISTA, LOBBY DE DONES, THEMIS, SEMINARI DONES I LLETRES, ESQUERRA, ESQUERRA UNIDA, PSIB-PSOE, PSM, JSIB, JOVENTUT D’EU, JEN, CGT, CCOO, STEI-I, UGT, USO, ASSOCIACIÓ DONES EDUCADORES, ADOVIMA LLUNA CREIXENT. ATTAC, REVOLTA GLOBAL.

Comunicado de Lokarri ante las detenciones de 36 miembros de SEGI

lokarriLokarri muestra su preocupación ante la detención de militantes de Segi , y pide que no se aplique el régimen de incomunicación.

Ante la detención de 36 militantes de Segi, Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, quiere
hacer las siguientes consideraciones:

1-El Estado debe garantizar el respeto a los Derechos Humanos básicos de las personas detenidas. El Comité contra la Tortura de la ONU recientemente ha hecho público un informe en el que alerta de
que el régimen de incomunicación vulnera las salvaguardas propias de un Estado de Derecho contra los malos tratos y actos de tortura. Siguiendo sus recomendaciones pedimos que no se aplique a las
personas detenidas el régimen de incomunicación y que se les permita escoger abogado y ser visitados por un médico de su confianza.

2-La presunción de inocencia de las personas detenidas es un principio rector en un Estado de derecho.
El circo mediático organizado alrededor de estas detenciones, con fotos y grabaciones de vídeo incluidas, puede causar un daño irreparable en personas que todavía no han sido formalmente acusadas ni condenadas.

3-Una causa que incrementa la preocupación que provocan estas detenciones son los precedentes.
Anteriormente se han organizado operaciones semejantes que tenían una intención preventiva, es decir, detener a personas que presuntamente eran susceptibles de militar en ETA, pero que todavía no habían ingresado en ella. Finalmente, tras varios años de prisión la gran mayoría de las personas detenidas preventivamente han sido puestas en libertad sin cargos, aunque el daño causado por la estancia injustificada en prisión es irreparable.

4-La militancia política en Segi no es un delito. Como consecuencia de los sumarios 18/98 y Jarrai/Haika/Segi, que finalizaron con la consideración de que “todo es ETA”, la propia Segi está ilegalizada. Pero concluir sin ningún fundamento que la militancia en Segi presupone la colaboración con ETA, constituye un salto jurídico que lamina las libertades de expresión, reunión y asociación.

Por todo ello, Lokarri exige que no se aplique el régimen de incomunicación a las personas detenidas, que se les garantice una defensa adecuada y que no se tomen medidas, como el ingreso en prisión preventiva, cuyas consecuencias pueden ser irreparables.

Finalmente, Lokarri quiere señalar que el camino hacia la paz está basado en el respeto escrupuloso a los derechos humanos y las libertades democráticas básicas, no en las ilegalizaciones ni en la exclusión política de una parte de la ciudadanía vasca.

24 de noviembre de 2009

El Marxismo del Mañana